Gastronomía, Cultura y Turismo


"El Turismo Gastronómico y la Cultura se han convertido en el atractivo principal de los viajes, siendo la autenticidad el más importante valor para el consumidor en la actualidad". (Good Food Ireland)



La cocina tradicional de un pueblo forma un eslabón importante de su patrimonio cultural, un factor que lo identifica y caracteriza según lo interpreta la UNESCO. El hombre es el único ser capaz de transformar los alimentos y convertirlos en platos típicos de cada lugar, basado no solo en productos que le brinda la tierra si no también en la costumbre que se transmite de generación en generación, fortaleciendo vínculos sociales que le permiten forjar su identidad.


Fue en Europa durante el siglo XIII, cuando se empezaron a realizar las primeras guías gastronómicas, ​donde se relacionaban la mejores Posadas y restaurantes. Estas guías eran realizadas por los famosos "gourmets" o "gastronomers", personas de muy buen apetito que se dedicaban en clasificar los restaurantes, el más famoso fue Kurnonsky en Amberes, ​ dedicado exclusivamente a la cocina francesa. El gran Curnosky (de nombre original Maurice Edmond Sailland), nombrado el "príncipe de los gastrónomos" en 1927, se dedicó a viajar por diversos lugares de Francia con un conjunto de amigos y aficionados a la gastronomía.



En la actualidad existen varias rutas gastronómicas en el mundo dedicadas a diversos tipos de comida , por ejemplo: Ruta del jamón Ibérico en España, ruta de los quesos de cabra, ruta de las frutas y los licores, ruta de los vinos, la ruta de los Nuggets, etc. En dichas rutas se elige un tema culinario que identifique la ruta, se promueve la veta de productos, con la intención de incrementar las economías locales. El turismo gastronómico está asociado generalmente a otras actividades que lo complementan, tal y como puede ser el turismo rural.


El turismo gastronómico se presenta como una nueva opción para adentrarse en el mundo culinario, donde podemos experimentar miles de sabores que caracterizan a una región. Está dirigido tanto a personas conocedoras como son los chefs, o personas que trabajan en esta área, como así también a aquellos que solo quieren tener una nueva experiencia de sabores, disfrutar de los aromas y colores de la cocina.




Este tipo de turismo se ha impuesto hace unos años y según expertos consultados por la Organización Mundial del Turismo (OMT), lo definen de la siguiente manera: “Visitantes y turistas que planifican sus viajes con el fin de probar la cocina del lugar al que van, o realizar actividades relacionadas con las gastronomía”. El interés está puesto en la gastronomía y aspectos culinarios del lugar que se visita.


La tendencia es ofrecer productos locales, productos de calidad, auténticos, reforzándolos con marcas de garantía: como las denominaciones de origen, identificadoras de áreas protegidas o marcas propias y la búsqueda de la multiculturalidad. El turismo gastronómico es mucho más que disfrutar de un buen plato o de un buen vino durante un viaje. Es una de las tantas formas de acercarnos al patrimonio cultural de una región, y ese encuentro es único, personal, y lo transforma en memorable. El éxito de este sector está vinculado específicamente a que el pasajero pueda vivir una experiencia autentica, aprender, apreciar y/o consumir comida o bebida que refleja la herencia local o regional, que quiere poner en valor la identidad de la región.



El turista gastronómico no solo se interesa por los alimentos que disfruta, que deben ser de origen local por supuesto, sino que quiere saber más acerca de su historia, de sus procesos de elaboración y la forma en la que ha llegado a su mesa. El turista gastronómico no consume solo un producto: consume una historia. Los turistas acuden a los destinos en busca de experiencias locales que les permitan vincularse de una forma cercana y no estandarizada. El turista hoy quiere vivir una experiencia, no adquirir un producto, no quiere ser un espectador, si el protagonista.


Un claro ejemplo de ello es el creciente éxito del Enoturismo. Un turista interesado en esta experiencia no solo tiene la oportunidad de paladear excelentes vinos, sino que puede participar en actividades como el pisado de las uvas, una vendimia nocturna o el embotellado del mosto. En algunos casos, incluso pueden comprar el producto que han ayudado a preparar.



Acorde al reporte sobre Turismo Gastronómico de la Organización Mundial de Turismo, el turista promedio invierte cerca de un tercio de su presupuesto de vacaciones en gastronomía. Esto significa, que este sector tiene gran participación en las vivencias de los turistas en cada destino. Sin embargo, no todo turista llega a un destino para hacer turismo gastronómico, ni todo proveedor de alimentos ofrece esta experiencia.


Córdoba posee rutas gastronómicas: los sabores, los colores, y las texturas propias han dado lugar a una variada oferta turística y gastronómica en la provincia. Salames, quesos comunes y de cabra, vinos, cabritos, aceites de oliva, miel, dulces, alfajores, hiervas aromáticas entre los más destacados. Presentamos aquí algunas de las propuestas que tiene la provincia para ofrecerles: Rutas de chacinados y quesos Colonia Caroya: a 83 KM al Norte de la ciudad de Córdoba, logró que un verdadero acervo de costumbres y conocimientos se vieran reflejados en su producto estrella.



Luego de un arduo proceso, el Salame Típico de Colonia Caroya fue reconocido como el primer alimento argentino con Indicación Geográfica (IG), es decir, un sello de calidad que garantiza la elaboración del salame según la receta y el procedimiento acordados por una treintena de productores locales, junto a científicos y asesores del Ministerio de Agroindustria y el Instituto Nacional de Tecnología (INTA). El salame de Caroya, fue destacado por la ONU, un informe de la FAO cita su valor como producto de una economía regional, junto con otros de Brasil, Chile y Perú, la ciudad cordobesa produce 645 toneladas por año.


Por la Ruta NN9 hacia el sur de la capital cordobesa, distante a 83 km se encuentra la localidad de Oncativo, ciudad que agrupó a los productores de chacinado bajo el sello “Salames de Oncativo”. Con una producción mensual estimada en 30.000 Kg./mes (a lo largo de todo el año), la elaboración de salames genera un importante movimiento, cada año tiene lugar allí la Fiesta Nacional de Salame Casero, que premia al rey del salame comercial y casero.



A (57.8 km) por Au 9/Au Córdoba - Rosario/Au Córdoba - Villa María RP10 se encuentra, Las Junturas, también tiene su propia Fiesta Provincial del Chacinado, donde se degustan principalmente bondiolas, panceta y salames. Con un pequeño desvío se puede acceder a Villa del Rosario y Calchín, célebre por sus quesos ahumados y saborizados. Villa Maria, Luque, Villa del Rosario James Craix son productoras de queso, el 49,5% de la producción provincial de leche se encuentra allí.


Tanto en Colonia Caroya como en Jesús María se destacan los cultivos de Vid: La bodega de Jesús María fue la más grande el Virreinato, bodegas tan emblemáticas como: La Caroyense, Di candi, Terra Camiare. Se pueden realizar visitas guiadas a las bodegas y a algunas de las fiestas como la Fiesta Provincial de la vendimia y la Fiesta Provincial de la Frutihorticultura.



Ruta de Los sabores de los valles Cordobeses: el Valle de Traslasierra es poseedor de varios emprendimientos y sembradíos de hiervas aromáticas, verduras, frutas, asado y productos orgánicos. Villa de Las Rosas posee Olivares de gran trayectoria y renombre, como OLIUM aceite de Oliva extra virgen, que fue nominado el mejor aceite extra virgen en el año 2001, además de una gran cantidad de premios nacionales e internacionales.


Ruta del olivo: Cruz del Eje y alrededores, varias empresas elaboran aceites de oliva y comercializan productos en su estado natural y sus derivados, en febrero se realiza allí la Fiesta Nacional del Olivo.



Valle de Calamuchita: el turista se encontrará con el ambiente centroeuropeo, que colman el valle mezclados con el exquisito aroma de la cocina criolla e internacional. Villa general Belgrano epicentro de las fiestas gastronómicas: fiesta de la masa vienesa en pascuas, fiesta del chocolate alpino en julio, fiesta de la cerveza en octubre y la fiesta del cordero en diciembre. Los aromas envuelven el entorno de magia, también aquí hay varias bodegas donde podrá no solo hacer degustación de vinos, si no también visitas guiadas a los parrales, caminando, en bicicletas o en carruajes. Bodega Vista Grande, Las Cañitas, Familia Furfaro, son algunas de las que encontrar en Valle.


Ruta del Cabrito y la Frutihorticultura: los principales establecimientos se encuentran en las localidades de Quilino y Deán Funes: distantes a 155 KM al norte de Córdoba capital aquí no solo podrán disfrutar de estos riquísimos platos, si no también realizar diferentes actividades de campo, cabalgatas, cultivo de frutas, lavado de verduras, etc. En Quilino se realiza la fiesta provincial del cabrito todos los veranos, y especiales cultivos de ciruelas, duraznos, nueces, peras y vid.



Y a lo largo de toda la provincia podrá encontrar el alfajor cordobés, relleno de dulces de frutas, o dulce de leche, bañado en almíbar, glasé o chocolate, será el presente infaltable de todas sus visitas. La clave para que turismo gastronómico alcance el éxito en una región, es en gran parte colaborar para la creación de una experiencia holística de los visitantes.


Señor Turista, Recuerde: Agencias de viajes y Guías de Turismo profesionales lo esperan en su próxima visita para que Ud. sea el verdadero protagonista de su Experiencia Córdoba.




Elizabeth Bocca

Técnico y Guía Superior de Turismo Presidente de Aguip.


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