El Turismo Rural en Tiempos de Pandemia

La Pandemia del Covid-19 ha causado en la actividad turística lo que coincidimos en llamar Temporada Cero, Cero Turistas y Cero Ingresos. Esta situación ha movilizado a todas las cámaras y organizaciones representativas de las diversas actividades de este rubro. Las mismas, han recurrido a los Ministerios y Agencias del Estado, en busca de paliativos para resolver la emergencia de esta coyuntura que significa el aislamiento social para la actividad que se encuentra totalmente paralizada.



Desde la Cámara de Turismo Rural, coincidimos y acompañamos estas iniciativas, pero además agregamos otras consideraciones que serán fundamentales no sólo para la emergencia, sino para la crisis del sector que se diagnostica prolongada. Es el verdadero desafío que tiene por delante nuestra actividad.


La ruralidad requiere una mirada más amplia por parte del Estado, como de dirigentes del sector privado de las demás actividades turísticas y agrarias. Es importante que la política turística incorpore una estrategia de desarrollo rural, que genere valor agregado a la producción, apoyo a los pueblos rurales, promoción de la cultura e identidad; esto ya ocurre en otros países, y nosotros venimos bregando por ello hace años.


Paradojas del destino hicieron que, en coincidencia con la pandemia, este 2020 la OMT lo haya declarado el “Año del Turismo y Desarrollo Rural”, con el objetivo de crear conciencia sobre la importancia de defender, proteger y desarrollar las zonas rurales y elevar el nivel de bienestar de sus habitantes. Así como debatir las múltiples ventajas y desventajas de desarrollar el turismo en áreas rurales.



Desde nuestra óptica consideramos que esta Temporada Cero nos pone en igualdad de condiciones en distintas escalas a todos los actores del turismo. Esta realidad, impone un nuevo punto de partida que, además de Cero turistas e ingresos, será fundamental que tengamos cero individualismo, cero negatividad, cero improvisación, cero indiferencia, cero impericia, cero decadencia, para empezar a transitar un nuevo camino de integración entre nosotros y los demás actores, algo a lo que siempre hemos estado dispuestos y que esta crisis nos presenta la oportunidad de lograrlo.


En el nuevo escenario que se presenta, y como lo demuestra la incipiente recuperación de la actividad en China, el turismo interno de cercanía será una de las claves para comenzar a transitar el camino de la puesta en marcha de los motores del turismo. En este sentido, la ruralidad con sus pueblos, sus productores y emprendedores, tendrá la oportunidad de convertirse en una de las primeras opciones elegidas por muchos turistas que buscarán viajes cortos, de proximidad, que generen confianza desde lo sanitario y dónde reencontrarse con familiares, amigos y afectos con atención personalizada. Sea en lugares abiertos que posibilitarán disfrutar respetando el distanciamiento social que impondrán las normas y costumbres pos-pandemia. Esta oportunidad, no se verá cristalizada como fruto de la casualidad, sino de un proceso programado de recuperación.


Lo aprendido y registrado en el pasado, vuelve a fojas cero, por lo que este proceso de recuperación deberá programarse por etapas que necesitarán de liderazgos con efectos multiplicadores, en pos de formación de equipos de trabajo para investigar, capacitar, integrar y lograr nuevas alianzas estratégicas con economías colaborativas.



Muchos municipios y comunas junto a instituciones intermedias como sociedades rurales, cámaras de comercio, agrupaciones tradicionalistas y clubes demandan desarrollar el turismo para dar trabajo a sus jóvenes y compartir su cultura con los viajeros y turistas. Como herramienta que posibiliten el arraigo a través de actividades sustentables, mitigando de esta manera la permanente sangría migratoria de las familias rurales hacia los grandes centros urbanos en busca de oportunidades laborales. Solos no pueden; los pueblos con esa vocación turística en ciernes, con sus campos, sus saberes, sus paisanos y sus gringos reclaman el mismo trato que tuvieron los destinos consolidados, a los cuales se han destinado muchos millones de pesos, para conquistar ese sitial, porque tienen recursos y saben que podrían destacarse si se los apoya.


Proponemos una nueva política turística que incluya a la ruralidad, y que parte del presupuesto se concurse para financiar proyectos de turismo rural, donde no se financie sólo a instituciones que intermedien capacitaciones, sino que se promueva la inversión y la demanda turística. La Cámara de Turismo Rural tiene proyectos preparados para ejecutar, capacidad de convocatoria demostrada y vocación para colaborar en el desarrollo de una política pública de Estado.



Si los procesos no toman en cuenta todo lo expuesto, y los dirigentes privados, que los estimulan, siguen las mismas lógicas que durante muchos años administraron recursos públicos, haciendo profesión de fe en un discurso político más que en las necesidades de los emprendedores rurales, sería una política de más de lo mismo que no aportará al desarrollo sostenible de la actividad en la provincia de Córdoba. Se perderá una nueva oportunidad para diversificar el turismo y sus beneficiarios.


Confiamos y apostamos a superar la crisis y al nacimiento de una nueva época del turismo, donde logremos la integración de todos los actores, sin mezquindades, desde el más grande hasta el más pequeño; que la actividad público/privada se cristalice en los hechos y no sólo en la marquesina. Hay un alto porcentaje de ruralidad en la provincia que aguarda desde hace tiempo esperanzada su oportunidad turística; trabajemos juntos para que esa oportunidad se concrete en una realidad para todos.


Julio Héctor Camaño.

Agrónomo Gral, Especializado en Turismo Rural.

Cámara de Turismo Rural Córdoba .(CATUR)

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