Córdoba, la tierra de buen Vino.

Actualizado: abr 6

“Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia, como si esta ya fuera ceniza en la memoria.” Jorge Luis Borges.

El vino es una de las primeras creaciones de la humanidad y ha ocupado un lugar privilegiado en varias civilizaciones.


La historia del vino está ligada a la historia de nuestras pasiones y al romanticismo, se ha convertido en la bebida de la humanidad, y su cultura se ha ido expandiendo desde la Mesopotamia, la antigua Grecia, el imperio romano, la Europa feudal y el mundo musulmán. Es más, la expansión del islam por el mundo refuerza la implantación del vino en todo el litoral mediterráneo.

Egipto fue la primera civilización que veneró el vino como una bebida social y sagrada, los egipcios mencionan incluso la añada, el viñedo y el nombre del vinificador en sus jarras: fueron las primeras etiquetas. Los babilonios llegaron a promulgar leyes reglamentando la explotación de una tienda de vinos. En Atenas ya usaban decantadores y copas, y los romanos absorbieron esa 'religión' vitícola.


Francia apostó por cultivar la vid para recuperarse de las invasiones bárbaras, pero son Grecia y Roma las que dan forma al vino como lo conocemos hoy. Los romanos dejaron esmeradas definiciones de los mejores vinos de Italia. Y apreciaban también los vinos de España, de Grecia y en la época imperial los de la Galia, el Rin y el Danubio.


Los barriles de madera sustituyeron a las ánforas en el siglo III, los monasterios salvaron las viñas porque el vino era indispensable para el culto (la sangre de Cristo), la abadía de Eberbach (Alemania) tenía el barril más grande de la Edad Media, con capacidad para 100.000 botellas. La Reconquista trajo consigo viñas que repoblaron toda España, y la botella de vidrio fue un invento del corsario, aventurero, diplomático y científico inglés Kenelm Digby (1642), cuyos 75 centilitros se consideraban el consumo medio por persona y por día.



Gracias a los azúcares concentrados en los granos y a la abundancia de su jugo, la uva es el único fruto con una tendencia natural a fermentar. De este modo, cuando la uva está madura, su jugo entra en contacto con las levaduras, presentes naturalmente en la piel de las bayas, si el jugo se encuentra en un recipiente, el vino se hará solo, cuando hace calor, es cuestión de horas. Después de unos días, el líquido obtenido será una especie de vino.

¿Quién fue el primero que bebió ese zumo excitante y delicioso? no lo sabremos jamás, pero sí sabremos que él o ella vivió posiblemente la experiencia de la primera resaca. Elemento festivo o de ceremonia religiosa, medicamento o antiséptico, el vino ha desempeñado numerosas funciones, pero uno de los acontecimientos cruciales de su historia se remonta a fechas relativamente recientes: el dominio del arte de la crianza. El hecho de poder guardar un vino durante años y conseguir mejorarlo en barricas o en botellas marca el nacimiento del vino de calidad.

Cuando Europa consiguió salir de esos tiempos de guerras, los viñedos se encontraban precisamente alrededor de monasterios y catedrales. Los monjes no se contentaron con hacer vino: si no que lo mejoraron. En la Edad Media, los monjes de Borgoña fueron los primeros en estudiar el suelo de la Cóte d’Or, y transformar los viñedos, seleccionando las mejores plantas, experimentaron con la poda y elegían las parcelas no expuestas a las heladas, que eran las que daban las uvas más maduras. Todos sus esfuerzos tendían a producir un vino destinado no solamente a la misa, sino a la venta, ya que los monjes desempeñaron un papel esencial en el comercio de vinos durante la Edad Media.

El paulatino retorno a una cierta tranquilidad permitió la expansión de los viñedos y reanimó el comercio. En América, el cultivo y producción se inicia con la llegada de los españoles y más tarde de los portugueses, al ser pueblos que tenían tradicionalmente incorporado el vino en su dieta. Esencialmente, el factor determinante para su implantación, fue el desarrollo de las misiones religiosas, pues necesitaban el vino para las misas. Como el vino no se vendía, se originó la idea de cosechar las uvas en las propias tierras iniciándose así, el origen del cultivo de la vid en América.


La historia del vino argentino nace en la época de la colonización, a partir de 1543 se introdujeron en Argentina 13 años más tarde llegaron a Santiago del Estero y los jesuitas hicieron importantes plantaciones. El vino en Córdoba nace con los jesuitas que en el siglo XVII que plantaron las primeras cepas en la Estancia de Jesús María, que fueron traídas desde Perú, cuna del primer vino argentino, y de América, el vino La Lagrimilla dorada, llego a la mesa del rey Carlos III de España. Luego la inmigración friulana de Colonia Caroya las mejoró hacia fines del siglo XIX; y hoy se producen cepas de uva tinta y blanca que fueron distinguidas con premios internacionales.

Hoy Colonia Caroya integra el camino del vino en la provincia, que abarca la zona conocida como el Camino Real, donde se pueden vivenciar los aromas y sabores que le imprimen Identidad a este pueblo, La Caroyense, Terra Camiare, Di Candi bodega artesanal esperan a quienes quieran visitarlos. Merlot, Pinot Noire, Frambua, Merlot Dulce Natural, Cabernet, son algunas de los vinos que podemos encontrar en esta ruta del vino.



En el valle de Calamuchita podemos visitar: Bodega Vista grande, que dio sus primeros pasos en el valle de Calamuchita con la plantación del tradicional Malbec en el año 2012, si bien la idea original fue tener un viñedo propio, se orientó hacia lo productivo. Esta bodega busca que su vino expresé al máximo el potencial de su tierra, entre sus vinos encontramos: Cabernet Sauvignon, Malbec, Blend de Tintas , Rosé , Sauvignon Blanc , Bonarda y Merlot.


Otra de las Bodegas que se pueden visitar en el valle de Calamuchita es Las Cañitas, ubicada en Villa Berna, y fue la primera en desarrollar la vitivinicultura de altura en la provincia de Córdoba. Premiada en la 14° edición del Decanter World Wine Awards 2017 (DWWA), uno de los concursos de vinos más importante y prestigioso del mundo. A juzgar por los expertos es reconocido internacionalmente por su riguroso proceso de cata y selección. La Bodega, hoy mundialmente gratificada, cuenta con viñedos propios, con 1.300 hectáreas rodeadas de bosques de pino, abedules, cedros, acacias, plantas de zarzamoras, menta y peperina. Está implantada en un suelo rocoso y de minerales como el cuarzo y el feldespato.


Finca Atos: en Atos Pampa a una altura de 1200 msnm, trabajan el viñedo con Agricultura Natural, buscan desarrollar sanos racimos de uva, en suelos rocosos, con sol intenso y vientos que soplan desde la sierra alta trayendo lluvias que riegan las viñas, elaboran vinos auténticos exclusivamente con uvas de la finca, sin filtrar, sin aditivos, hechos por las mismas manos que cosecharon los racimos. Algunos de sus vinos, Reserva Cabernet Sauvignon Clásico, Malbec Clásico, Sauvignon Blanc

En el valle de traslasierra, Finca las Breas ubicada en Las Tapias, es una bodega boutique que, desde su fundación en el año 2004, ofrece productos de la más alta calidad, elaborados artesanalmente. Al pie de las Altas Cumbres, se producen, cultivan y elaboran productos, en armonía con el medioambiente y se han implantado vides con el objetivo de avanzar hacia una producción de vinos con uvas localmente cultivadas.



A 900 mt sobre el nivel del mar, se encuentra la Bodega Noble de San Javier, en un suelo virgen elabora un vino sano y muy frutado. Utilizando métodos orgánicos y biodinámicos, para el manejo de las plantaciones los vinos buscan transmitir la esencia de la tierra. Entre sus vinos: Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah y merlot. Galardonados a nivel internacional.

Finalmente, en la región de Ansenuza, Villa del Rosario, hace más de un siglo que la familia Lucchesi está dedicada a la venta de bebidas en Villa del Rosario y casi 70 años que es sinónimo de vino en Córdoba. Es una de las principales bodegas de Córdoba y del interior del país, que ha pasado de generación en generación. Herencia de don Ernesto Lucchesi un inmigrante italiano que se instaló en Villa del Rosario a principio de siglo pasado.

La ruta del vino de Córdoba ya ha sido incorporada a los caminos del vino de la republica argentina, y así como en su ruta gastronómica son tan conocidos los salames, los quesos, el alfajor y la peperina, ahora también lo son sus vinos. En la mayoría de las plantaciones dedicadas a la producción del vino, el tipo de vid que se utiliza es la ‘Vitis Vinífera’, extendida por todos los países de climas templados.

El vino argentino es nuestro honorable embajador en el mundo y nos enorgullece que se exporte y prestigie en todos los contenientes. ​El 3 de julio de 2013, las Cámaras de Senadores y Diputados de la Nación aprobaron por unanimidad la Ley de Vino Argentino Bebida Nacional, que fue promulgada bajo el número 26870. Esta declaración busca poner en valor la herencia cultural que implica el vino y su elaboración, distinguiéndolo como alimento de la dieta argentina.


El vino además de todos los detalles expresados es compartir, disfrutar de un buen momento, es saborear el fruto de la tierra y es beber la historia de un terruño hecho racimo.


¡Gracias a todos los que elaboran tan noble bebida!



Autora:

Elizabeth Bocca Técnica y Guía Superior de Turismo

Técnica y Guía Superior de Turismo

Presidente de Asociación de Guías

Profesionales de turismo de Villa Carlos Paz

Twitter: @europa2018 Instagram: @eboccaeuropa2018 @aguip.asocdeguias


120 vistas

Pensatur

Chacabuco 150, local 23 - Córdoba, Arg.

Cel.: +54 9 351 803 8230 (WhatsApp)

E-mail: pensatur@gmail.com

  • Blanca Facebook Icono
  • Twitter Icono blanco

© 2019 by Nickname

Suscribite a nuestro boletín